Lo + nuevo

4 clásicas excusas para no practicar Yoga o Pilates

Hay veces que por miedo, esquivamos el hacer distintas cosas, y en el Yoga y el Pilates pasa algo similar, por eso hoy les detallamos 4 clásicas excusas para no practicar estas maravillosas y nutritivas técnicas corporales. 

No soy tan flexible:

Es la más común de todas. Personas que nunca han practicado Yoga creen que esto no es para ellos porque no sienten que su cuerpo sea lo suficientemente flexible para hacer todas las posturas y ejercicios que ven en libros o televisión. Sin embargo, esto no es tan relevante, ya que clase a clase se irán sorprendiendo de las cosas que pueden hacer con su cuerpo.

Hay que pensar siempre que nuestro cuerpo es un templo al que hay que sacarle brillo y cuidarlo, por lo que estas técnicas son las mejores para eso. ¡Ya verán!

Soy muy vieja/o:

Si supieran lo que me he sorprendido de algunas parejas de matrimonio de 60 años o más, quienes se atrevieron con Pilates y a los pocos meses fueron cultivando su elasticidad, postura, fortaleciendo sus articulaciones y liberándose de los dolores de espalda que comienzan a aquejar a las personas a esa edad.

La edad no es tema para técnicas como el Yoga o el Pilates, todo siempre será al ritmo de cada uno, es por eso que siempre es bueno encontrar un buen instructor, acorde a sus necesidades. Pero por favor, nunca crean que es demasiado tarde para comenzar algo que les puede hacer muy bien.

Mi apariencia no es como fitness, ni de la gente que hace Yoga o Pilates:

Esto también es muy común. Se cree que para practicar éstas técnicas se necesita ser ultra delgados y fibrosos. El Yoga o el Pilates son para todos quienes deseen practicarlos, el físico no es relevante, sólo importa la constancia, la dedicación y consciencia que se le ponga a los ejercicios.

Les dejo la cuenta de Instagram de Jessamyn, una yogui XL que los dejará pasmados.

Me da vergüenza ir a un estudio de Yoga o Pilates:

Es muy común que algunas posiciones o ejercicios los intimiden, por movimientos o lo que sea. Pero para eso hay dos opciones de solución: vencer la vergüenza, teniendo en cuenta que todos quienes asisten a la clase van con el mismo fin, sentirse cómodos, enfocarse en los ejercicios y dejar todo el estrés fuera de la sala; o bien, tomar clases privadas, las cuales son mucho más personalizadas y donde nadie los verá.

¡Siempre hay opciones, sólo queda hacerse el ánimo y probar!

Comentarios

Javiera Gajardo
Acerca de Javiera Gajardo (101 artículos)
Periodista, Blogger e Instructora Integral Pilates Escribo de comida, tendencias, decoración y vida saludable. ¡Si nuestro corazón y mente están bien, nuestro cuerpo también!

Deja un comentario

Tu dirección de correo no será publicada.


*