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4 pasos para meditar y darse una dosis diaria de atención

“La atención es la más rara y más pura forma de generosidad.” ~ Simone Weil

En nuestro ajetreado mundo es muy fácil perder la noción de nosotros mismos para centrarnos en los demás. El trabajo, la rutina en la casa, las redes sociales y el constante bombardeo de mensajes a veces nos pasan la cuenta. Y es que el mundo nos exige constantemente nuestra atención, y gran parte del día la cedemos sin ser muy conscientes de ello… Y ¿qué pasa con la atención en nuestro mundo interior? ¿Cuánto tiempo destinamos a “para la pelota” y conectarnos con nuestras emociones? ¿Con nuestros sueños? ¿Nuestras fortalezas? Les aseguro que si miran sus agendas habrá poco o nada de tiempo para plantearnos estas preguntas. No es raro entonces que lleguen cada día personas que se sienten “perdidas” a mi consulta.

Una manera de conectarnos con nosotros y desconectarnos del mundo es a través de la meditación. Cuando meditamos nos estamos regalando un espacio para estar con nosotros mismos, para re-energizarnos, recargar el tanque emocional para poder determinar lo que es importante, obtener lo máximo de tu día y lograr el éxito que tú quieres y no lo que otros esperan de ti.

Para que puedas disfrutar de tales beneficios, acá te dejamos una guía para que comiences a meditar desde hoy:

  1. Despejar tu mente:

Integra en tu rutina de la mañana algunos estiramientos. Esto libera la tensión del cuerpo y enriquece la sangre con oxígeno, lo que es esencial para la construcción de vínculos fuertes en las neuronas del cerebro. Esto ayuda a despejar la mente antes de la práctica de meditación.

  1. Sentarse:

Se puede pensar que la meditación es con las piernas cruzadas a lo indio, sobre almohadas, rodeados de velas y con un fuerte olor a incienso. Pero no es cierto. Encontrar un lugar cómodo y tranquilo para sentarse de forma normal y cómoda con cuidado de que las piernas no se duerman, ni que la posición cause dolores musculares o cualquier otra cosa que puede resultar una distracción.

  1. Relajarse en la posición.

Sentarse con espalda recta, las extremidades relajadas, los pies sobre el piso, las palmas boca abajo apoyadas sobre las rodillas. Parte de la meditación es crear un sentido de conexión a tierra de ti mismo, con el aquí y ahora.

  1. Meditar.

En las primeras experiencias con la meditación hay que ser pacientes, ya que la mente luchará muchas veces en seguir su curso de locura frenética y no conseguir la paz. Pero basta esta paciencia para llegar a la meta de conseguir armonía entre las respiraciones, los pensamientos y la quietud del cuerpo.

Meditar no es poner la mente en blanco, es tan solo conectarse con uno mismo, tener consciencia del cuerpo, su temperatura, peso, movimiento y sonidos. Cuando aparezcan pensamientos, no te enganches y déjalos ir.

Un consejo es que si se hace en la mañana, al final de la meditación (que puede ser de 5 minutos o más, como cada persona desee), se creen pensamientos y afirmaciones positivas tales como “este será un día maravilloso”, “hoy todo resultará como deseo”, “gracias por despertar y poder tener este momento conmigo mismo”, “gracias por la luz del día, el calor de mi casa y la paz que siento”. O bien si es en la noche, poder agradecer por el día y visualizar cómo deseamos que sea mañana.

¿Se animan a darse este regalo?

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Constanza del Rosario
Acerca de Constanza del Rosario (240 artículos)
Psicóloga especialista en relaciones de pareja y sexualidad. Yogadicta. Me contactan en: constanzadelrosario@gmail.com

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