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5 cambios que puede acarrear el nacimiento del primer hijo

Como lo he comentado en un artículo anterior, después del nacimiento del primer hijo la satisfacción matrimonial disminuye drásticamente; ya que, el nacimiento de un hijo puede ser una etapa muy estresante para la relación de pareja, en particular para la madre, quien suele verse sobrepasada por los nuevos desafíos que implica hacerse cargo del recién nacido, dando pie a reacciones en ella y en su pareja, que puede poner en jaque la relación de distintas maneras. Entre estas “nuevas” reacciones podemos encontrar:

Verse frecuentemente sobrepasada/os:

Cuando llega el primer hijo, las creencias sobre las propias capacidades para hacer frente a los nuevos desafíos y la sensación de tener control de la situación se esfuman, particularmente cuando una madre o un padre no pueden tranquilizar a un bebé llorando (tanto así que varias terminan llorando junto con la guagua). Además, no nos olvidemos que la deprivación de sueño conlleva cierta pérdida de cordura y altos niveles de estrés que hacen sentir que se carga con el mundo sobre los hombros. Las sensaciones de ineptitud, incompetencia, descontrol y de agotamiento crónico se apoderan de los nuevos padres, que desesperan tratando de contentar al nuevo demandante rey o reina del hogar y de mantener a su vez el hogar, la pega y la relación de pareja a flote.

Quejas con respecto a familiares:

Muchas madres novatas tienden a sentirse irritadas e intolerantes ante todo tipo de sugerencias de padres o suegros, sobre cómo cuidar o tratar a su bebé, ya que sienten que a través de esos comentarios les trasmiten que es incompetente o que lo que hacen es inadecuado (y como se viene sintiéndose medio incapaz en su interior, tales comentarios son como meter un dedo en la llaga), o bien se sienten invadidas en su metro cuadrado por estos “inquisidores”. Sensaciones que las pueden conducir a quejarse con su pareja sobre éstos con la esperanza de que su pareja ponga frenos a los intentos de intervención de suegra y otro. Usualmente la pareja trata de bajarle el pelo al asunto, no entiende porque ella reacciona tan mal a la buena voluntad ajena, o se siente criticado, lo que causa que ella se ponga más irritable y molesta y se sienta poco apoyada.

Distanciamiento conyugal:

Muchas parejas después de tener su primer hijo comienzan a ver al otro con malos ojos. Particularmente, suele suceder que ella comienza a resentirse de lo poco que él la apoya con las tareas del bebé y él comienza a sentirse resentido con respecto a lo desatenta y lejana que está ella. Por lo cual, en vez de sentirse más conectados con la llegada del nuevo bebé, cada quien comienza a aislarse en su propio resentimiento, manteniendo una silenciosa convivencia, para evitar conflictos que afecten al bebé, pero donde se miran uno al otro como el que no se pone en mi lugar y que no me quiere como antes.

Sacada de factura:

En lugar de lograr una nueva coordinación para que ambos participen en conjunto en las tareas de crianza y mantenimiento del hogar, muchos comienzan competir en torno a quién hace más y lo hace mejor. Sacando en cara, cada vez que pueden, la factura de lo que el otro no ha hecho, de lo que el otro a fallado, de lo que el otro no ha colaborado y de lo que el otro dijo o hizo, haciendo imposible el trabajo de equipo, en estas condiciones.

Falta de cortesía:

Muchas parejas dejan de ser corteses entre sí ya que el estrés, la frustración y la falta de sueño pueden volvernos (particularmente a las madres) seres irritados y reactivos que ladran órdenes y critican, olvidando los por favor, los gracias y los sentimientos del otro. Creyendo que su estado emocional, justifica su forma de reaccionar y su falta de empatía.


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Constanza del Rosario
Acerca de Constanza del Rosario (240 artículos)
Psicóloga especialista en relaciones de pareja y sexualidad. Yogadicta. Me contactan en: constanzadelrosario@gmail.com

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