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5 cosas que pueden matar tu relación

Mantener un vínculo de calidad de pareja, que nos aporte bienestar y felicidad, implica que diariamente otorguemos cuidados, atenciones y cariños mutuos. Sin embargo, actitudes que parecen obvias y sencillas suelen desaparecer con el paso del tiempo y en cambio aparecen otras que juegan en contra de nuestra relación y terminan por bloquear o minimizar las conductas afectivas-positivas. Entonces, si queremos cultivar y proteger nuestra relación ¿Qué actitudes deberíamos tratar de evitar?

  1. Criticar o ridiculizar a nuestra pareja:

Recurrentemente he observado que las personas que critican a sus parejas creen que es la forma de impulsarlas a que hagan cosas, asimismo, quienes sueles tomar “para la risa” lo que dice su pareja tienen por objetivo “alivianar las cosas” para así evitar o disminuir el conflicto ¿Qué sucede en la realidad? Que recurrentemente estás conductas llevan, paradojalmente, al resultado inverso al esperado, ya que quien es criticado se vuelve más pasivo y oposicionista a las expectativas de la pareja (inclusive si tiene razón) Y quien es ridiculizado se siente desafiado y pasado a llevar, por lo que tiende a ser más explosivo, contestatario o rencoroso; avivándose el problema.

  1. No mostrar interés por la vida del otro:

El ver diariamente a alguien facilita que perdamos el interés y motivación hacia la vida del otro o a compartir los detalles más profundos de la nuestra. Sin embargo, si queremos mantener esa conexión especial con nuestra pareja es fundamental escuchar con atención lo que nos cuenta, preguntarle cómo le ha ido con esas cosas que le importan, mantenernos dispuestos y motivados a hablar de nuestras cosas y ser consciente de las situaciones que el otro debe hacer frente en su día a día y desde nuestro interés hacerlo sentir acompañado y apoyado.

  1. No priorizar un espacio para dos:

Si estás ocupado en el trabajo, estudios, el mantenimiento del funcionamiento del hogar o sobre demandados por la crianza, puede ser que se te haga difícil encontrar el tiempo o energía para crear un espacio de a dos. Sin embargo, es importante que dejes de lado la ilusión y la expectativa de que llegará un momento donde todos los deberes hayan sido cumplidos, las metas alcanzadas y se darán las condiciones propicias para compartir con la pareja, ya que ese puede ser un día que nunca llegue o que ocurra tres veces en el año y mientras más tiempo pase, mayor probabilidad que tu pareja termine convirtiéndose en un extraño/a.

  1. Dejar de mostrar afecto físico:

El que ya no estés en las primeras etapas de tu relación no significa que ya no tienes que acurrucarte, dar caricias, abrazos, besos y tomarte de las manos. Cultivar pequeñas conductas de aprecio, amor y deseo son fundamentales para mantener una sana intimidad que nos permita mantenernos positivo y receptivo hacia el otro.

  1. Romper nuestras promesas y compromisos:

Promesas rotas, ya sean grandes o pequeñas, pueden conducir al quiebre del vínculo al crear desconfianzas. Ya que, si no puedo confiar en que el otro será consecuente con sus promesas y compromisos, es posible que se alimente un circulo de ansiedades-reproches ya que tenderá quien se siente inseguro a volverse más controlador (para supervisar el hacer de su pareja) y critico (para dar cuenta del no cumplimiento) lo que terminará erosionar la salud y estabilidad de la relación.

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Constanza del Rosario
Acerca de Constanza del Rosario (240 artículos)
Psicóloga especialista en relaciones de pareja y sexualidad. Yogadicta. Me contactan en: constanzadelrosario@gmail.com