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6 razones para andar más lento en la vida

La llegada de la tecnología ha traído muchos beneficios, pero también sus costos. Hoy en día, la vida y nuestras rutinas se han vuelto muchísimo más exigentes. Estamos conectados con nuestros trabajos 24/7, recibimos mensajes instantáneos que esperan una respuesta pronta, estamos bombardeados por información vía twitter, internet, televisión, etc. Desde que abrimos un ojo en la mañana, pareciera como si alguien a nuestro lado gritara: “Paaaaartieeeronnn!”. Y comenzamos nuestro día como si estuviésemos en una carrera: saltamos de la cama, miramos el teléfono, vestir a los niños, ducharse, tragar el desayuno (si llegamos a tomar), llegar al trabajo, responder a miles de requerimientos, volver a casa y seguir así…. día tras día. Lo curioso es que no sabemos por qué vamos tan apurados… a dónde queremos llegar? cuál es la meta? Es como si quisiéramos llegar cuanto antes al final de nuestros días.

Si bien el movimiento y querer lograr nuestros objetivos es algo muy positivo, todo está en poder conciliarlo con momentos de paz y tranquilidad que nos permitan frenar un poco y poder así admirar el panorama, la ruta, el camino.

No por nada John Lennon nos dijo: La vida es aquello que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes. La invitación es a que pares un poco, y puedas disfrutar del paseo. No vaya a ser que tomes conciencia de todo lo que perdiste por ir tan rápido cuando ya sea muy tarde.

Acá 10 razones por las que frenar la máquina es beneficioso:

1. Puedes escuchar a tu intuición.

La intuición es una fuerza poderosa. Aquí es donde nuestra verdad y autenticidad están expuestas. Al frenar el ritmo generamos el espacio para poder oírla y así actuar a través de su sabiduría.

2. Podrás actuar desde el amor y no desde el miedo.

Diariamente tenemos dos opciones de percepción. La del amor y la del miedo. Al ir mas lento y con mayor consciencia, podemos acceder al mundo desde el amor y la gratitud por lo que nos rodea. Es aquí donde nos ponemos en contacto con nuestro verdadero ser y actuamos de manera consecuente con lo que realmente sentimos, siendo fiel a nosotros mismos y por ende más felices.

3. Desarrollas tu autoestima.

La vida a alta velocidad nos impide mirar hacia dentro de nosotros, reconocer nuestras fortalezas y todo lo que hemos sido capaces de conseguir. Al ir muy rápido, sólo reaccionamos y respondemos automáticamente, sin tener tiempo a reflexionar sobre nosotros mismos.

La necesidad de frenar un poco, brindará la consciencia de quién somos, cuánto valemos y cómo podemos seguir desarrollándonos. Detenernos a conectarnos realizando meditación, una tina, una clase de Pilates o Yoga, o bien una tarde en la naturaleza es regalarnos esa pausa que necesitamos.

4. Te sientes más satisfecho.

El tratar de hacer las cosas lo más rápidamente posible, nos hace perder el contacto con la realidad. Esto lleva a que nuestro sentido de cumplimiento disminuya, porque simplemente no nos damos cuenta de lo que estamos haciendo, sólo lo hacemos. Movernos desde la calma nos hará sentirnos más satisfechos con nuestras acciones.

5. Brilla la gratitud.

Al abrazar el presente, vivir el día a concho y estar conscientes de cada paso que damos, podemos tener sentimientos de gratitud por el día vivido, por la comida saboreada o por la llamada recibida. Todo lo que sucede en el día pasa a ser importante, y por ende agradecemos.

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Constanza del Rosario
Acerca de Constanza del Rosario (240 artículos)
Psicóloga especialista en relaciones de pareja y sexualidad. Yogadicta. Me contactan en: constanzadelrosario@gmail.com

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