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8 grandes mentiras que nos decimos a nosotros mismos

  1. No estoy haciendo lo suficiente.

Si sabemos que le hemos puesto esfuerzo y amor a algo y aun así no es  perfecto, no significa que no sea bueno ni que no dimos nuestro 100% sino que en ocasiones nos pedimos lo imposible o los resultados estaban más allá de nuestro control. Esta desventurada frase nace al compararnos con un ideal o con los demás. Dejemos de mirar hacia el Olimpo o para el lado y celebremos lo que somos capaces de dar, lograr y conseguir, aquí y ahora.

  1. Cuando tenga x, y o z, seré feliz.

La felicidad no es algo que se alcanza es algo que se vive, es una actitud, no un objetivo. Cuando te aferras a la idea de que está en cierto lugar, circunstancia, persona u objeto te aferras a u ideal externo que en la práctica es inestable, temporal y fugaz. Por ello, mejor cultivar tu capacidad para vivir el momento y encontrar la felicidad en las pequeñas cosas y en compañía de quienes te rodean, en vez de perder tu tiempo soñando despierto.

  1. Mañana lo hago.

Tu y yo sabemos que te estás autoengañando, que esto no funciona y que pocas veces concretas ya que mañana es un día que nunca llega.  Engañarnos a nosotros mismos sobre empezar a hacer algo que debemos hacer por nuestro bien o porque es acorde a nuestros sueños y objetivos, es una tontera, pues el único que sale perjudicado es uno.

  1. Soy un fracaso.

Las personas que somos muy perfeccionistas y/o sobreexigentes con ellos mismos, vuelven un pequeño fallo o error en una crisis existencial, ya que no nos decimos “falle” sino que convertimos un detalle un todo y concluimos “soy un fracaso”. Comprender que venimos a este mundo a aprender hasta el último día de nuestra vida, significa también que equivocarse, perder o no ser el mejor es parte del camino. Aprender a sacar provecho de nuestros errores nos vuelve más sabios y por lo tanto mejores. 

  1. Nadie me entiende.

¿Nadie? o ¿quién quieres que te entienda no lo hace? Decirte “nadie me entiende” es radical y depresivo, decir Juanito no me entiende y eso me angustia o entristece, es una forma de comenzar a manejar de mejor manera el problema, un modo de encontrar en otros que no sean Juanito empatía y comprensión y posiblemente un buen consejo para hallar una alternativa para tratar de hacer llegar tu mensaje.

  1. Voy a estar solo para siempre.

Realizar aseveraciones sobre el futuro es realmente insensato y peligroso; insensato, porque no eres adivino y para siempre es mucho tiempo. Peligroso, porque te podrías creer lo que te dices y angustiarte o deprimirte a causa de lo que piensas y no a causa de la realidad factica. ¿Quieres compañía? Primer consejo: se una persona positiva, optimista y confiada; indudablemente mucho querrán estar cerca tuyo.

  1. No me están tratando bien, es mi culpa.

Nada justifica que alguien te maltrate. Puedes haber cometido un error o no haber llenado la expectativas de alguien o inclusive haberle desilucionado, pero eso no justifica que te trate de forma devaluativa, violeta, humillante o cruel. Puedes haber sido el estimulo que desencadenó la emoción del otro, pero su forma de reaccionar a esa emoción es responsabilidad. 

  1. No tengo control de mi vida, ni de mí.

Es cierto controlar la vida y las acciones y decisiones de otros es imposible; sin embargo, manejar nuestras reacciones, decisiones y acciones frente a las más adversas circunstancias es posible; esto se llama autocontrol y puedes desarrollarlo, cuando sales del rol de victima y te haces responsable de tus reacciones y bienestar.

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Constanza del Rosario
Acerca de Constanza del Rosario (240 artículos)
Psicóloga especialista en relaciones de pareja y sexualidad. Yogadicta. Me contactan en: constanzadelrosario@gmail.com

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