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¿Cómo afecta nuestra imagen corporal nuestra vida sexual?

Nuestra imagen corporal puede llegar a afectar nuestra vida sexual tanto de forma positiva (si nos sentimos cómodas y sexys con nuestro cuerpo) o negativamente (si nos sentimos con sobrepeso o poco atractivas) Ya que, nuestra imagen corporal incide sobre nuestra conexión con el placer y los procesos de inhibición y desinhibición sexual.

Diversas investigaciones han dado cuenta de que la auto-apreciación de nuestro cuerpo cuando es negativa, se vuelve un distractor cognitivo durante la actividad sexual, que nos impide estar centradas en la experiencia y las sensaciones eróticas, ello al estar observándonos críticamente y proyectando esas críticas en la mente de nuestra pareja sexual; cuestionándonos cuan atractiva les resultamos, avergonzándonos, auto-limitándonos y ocultándonos por temor a la crítica y el rechazo.

Esta disociación se conoce como “fenómeno del observador” y afecta nuestra capacidad para excitarnos, sentir placer y alcanzar el orgasmo; al desviar la atención de las sensaciones corporales hacia las representaciones mentales. Actitud de observación que produce un aumento de la ansiedad y la tensión, que juegan en contra de nuestro disfrute sexual, bloqueándolo o entorpeciéndolo.

Según una encuesta realizada el 2011 por una importante marca de suplementos alimenticios femeninos, el 52% de las mujeres expresaron sentir falta de confianza acerca de sus cuerpos y manifestaron que ello incidía en su rechazo a mantener relaciones sexuales. Ya que, al no sentirse atractivas se distraían por pensamientos y preocupación en torno a su atractivo y la posible evaluación negativa, estando más atentas a ocultar que a disfrutar, volviéndose la experiencia erótica una práctica angustiante y frustrante.

¿Qué podemos hacer para ir superando estas trabas?

1) Trabajar nuestra autoestima y autoimagen a través de la aceptación y compasión. Para ello es fundamental que dejes de compararte con modelos idealizados de belleza y dejes de centrar tu atención en tus áreas débiles y hace de una parte el todo. Hay que empezar a trabajar el contemplarnos de forma real, integral y positiva para poder “creernos el cuento”.

2) Comienza a trabajar a diario tu habilidad para focalizar tu atención en el presente y no en los resultados. Asimismo, pon en práctica el conectarte con tus sensaciones corporales en vez de vivir en el parloteo de tu mente. Cambiar el foco de atención al aquí y al ahora y el cómo se siente en vez de cómo se ve, es clave.

3) Toma riesgos, poco a poco, en lo que refiere a tu desinhibición corporal, puedes partir poniendo una luz tenue en vez de la luz apagada; usar algo sexy con que te sientas linda y cómoda; atrévete a caminar desnuda frente a tu pareja, etc.

4) Hazte consciente de tus pedales y frenos eróticos. Según el modelo de doble control de la respuesta sexual, todos tenemos pedales (cosas que nos excitan) y frenos (cosas que nos inhiben). Hacerte consciente de estos pedales te ayudará en los momentos en que tus inseguridades te quieran frenar, ya que al conocerlos podrás hacer uso de ellos para ayudarte a conectarte con tus sensaciones y aumentar tu excitación y desinhibición y no ser raptado por tu mente. Por ejemplo puede ser un pedal: centrarte en las sensaciones táctiles cuando eres tocada; o poner música que te ayuda a relajarte y excitarte; oler determinada fragancia; utilizar cierta vestimenta; traer a tu mente X imagen; respirar de X modo, etc.

5) Céntrate en tu interior no en el exterior; esto implica que no estés tan atenta a las reacciones de tu pareja ni a sobreanalizar o cuestionar todo lo que tu pareja puede estar pensando con respecto a cómo te ves y cuan deseable le es tu cuerpo. Recuerda que lo que hace sexy a una mujer no es su estética perfecta, sino que una actitud y disposición hacia el disfrute.

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Constanza del Rosario
Acerca de Constanza del Rosario (240 artículos)
Psicóloga especialista en relaciones de pareja y sexualidad. Yogadicta. Me contactan en: constanzadelrosario@gmail.com