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Día Internacional de la Mujer: ¿libres para disponer de nuestros cuerpos y de nuestras vidas? ¡Ja!

Con algo de rebeldía, de utopía e indignación, me tomo esta columna de El Dínamo, para un 8 de Marzo de 2012, como mujer chilena, reclamar mis derechos sexuales y reproductivos y los de mis congéneres.

No todos los días los focos de atención, los titulares y las conversaciones recaen sobre las mujeres como ciudadanas y sujetos de derechos.  Por ello, aprovechando este fabuloso día que conmemora a las mujeres y su larga y ardua historia de lucha pacifica, los invito a reflexionar sobre el estado de los derechos sexuales y reproductivos de nuestras compatriotaspara preguntarnos si hoy en día las chilenas podemos responder afirmativamente o no, si creemos que son respetados y resguardados nuestros derechos como seres humanos y ciudadanas, al punto de sentirnos realmente libres para disponer de nuestros cuerpos y de nuestras vidas.

Para ello te invito a que te preguntes, tú crees que:

¿Las chilenas gozamos de una sexualidad libre a lo largo de las distintas etapas de nuestra vida, sintiéndonos emancipadas de todo tipo de tabúes y preceptos moralizadores en razón de nuestro género y orientación sexual?

¿Las chilenas podemos estar tranquilas de ejercer nuestra sexualidad de forma segura al contar con un  acceso facilitado a todos los métodos anticonceptivos modernos, incluyendo la anticoncepción de emergencia y los condones masculinos y femeninos?

¿Las chilenas tenemos realmente la posibilidad de elegir si ser madres o no, sin ser cuestionadas en nuestra decisión de no ser madres o de interrumpir un embarazo no deseado?

¿Las chilenas contamos  con servicios de salud sexual y reproductiva de calidad, atención oportuna, fácil acceso y libre de todo tipo de discriminación?

¿Las chilenas nos sentimos seguras y protegidas frente a cualquier forma de violencia y coerción sexual sea que ésta provenga de nuestro círculo íntimo, de extraños o de instituciones?

¿Las chilenas sentimos que el cuerpo femenino es culturalmente respetado y no tratado como un objeto de consumo?

¿Las chilenas se fomentan las  responsabilidades compartidas entre mujeres y hombres en materia de salud sexual y reproductiva, especialmente frente a la regulación de la fecundidad, la prevención de infecciones de transmisión sexual (incluyendo el VIH/SIDA), la crianza de hijas e hijos, cuidado de salud familiar y el costo de las isapres, o mayormente este peso y responsabilidad recae sobre los hombros de las mujeres?

Personalmente creo que nuestra realidad cultural, educacional, política y legal actual no nos permite del todo garantizar el avance de las mujeres hacia una ciudadanía y ejercicio pleno de nuestros derechos  sexuales y reproductivos a los que el Estado se ha adscrito a través de diversos tratados y conferencias internacionales (Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, CEDAW (1979), Conferencia Internacional de Población y Desarrollo (El Cairo, 1994),  Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer (Beijing, 1995) entre otros). Y ello, no se hará realidad  en la medida que en Chile se siga:

Penalizando o restringiendo el aborto terapéutico.

Imponiendo barreras económicas y “éticas” que dificulten el acceso de hombres y mujeres a los anticonceptivos tradicionales y de emergencia.

-Dando excesiva voz y voto a grupos religiosos y moralistas que buscan impedir la autonomía sexual y reproductiva de las mujeres.

– Manteniendo a la maternidad, el matrimonio y la conducta sexual como un mandato social clave para la valorización/categorización de las mujeres.

– Ignorando que la calidad, cobertura y acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva no están garantizados y sigan dependiendo de factores económicos, educativos y geográficos.

-Discriminando en el sistema de salud por género, edad, orientación sexual, nivel socioeconómico y enfermedades sexuales contraídas.

-Perpetuando el uso y abuso del cuerpo de las mujeres en los medios de comunicación y publicidad.

-Pensando que las mujeres nos buscamos ser acosadas, abusadas o violentadas por nuestra forma de ser o vestir.

Por todo ello, con algo de rebeldía, de utopía e indignación, me tomo esta columna de El Dinamo para un  8 de Marzo de 2012, como mujer, reclamar mis   derechos y los de mis congéneres a la autodeterminación y autonomía, a la salud y la  información, a la libertad de ser y hacer con nuestro cuerpo lo que cada cual desee y con quién lo desee,  al respeto, la seguridad y la no violencia, a la integridad física y psicológica, al placer, la intimidad y la privacidad.

Celebremos en nuestro día, honremos nuestro cuerpo y nuestro género ¡Exijamos más caricias y orgasmos! ¡Liberémonos de nuestro cinturón de castidad mental! ¡Y asumamos, también, nuestra responsabilidad en el intrincado juego de opresión de nuestro cuerpo y sexualidad femenina! Porque a Chile le falta una verdadera Revolución Sexual.

 

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Constanza del Rosario
Acerca de Constanza del Rosario (240 artículos)
Psicóloga especialista en relaciones de pareja y sexualidad. Yogadicta. Me contactan en: constanzadelrosario@gmail.com