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Distingue entre amor y enamoramiento

Un conocido refrán dice “mas sabe el diablo por viejo, que por diablo”.  Y lo cito esta vez porque son las experiencias vividas las que terminan por abrirte los ojos y mostrarte que enamoramiento y amor no son lo mismo, pese a que uno pueda llevar al otro.

Mucha gente suele creer que amor es enamoramiento y por ende que si no estas obsesionado por tu pareja, no te genera celos o no es centro de tu vida es “porque no la amas de verdad”.  Esta confusión se la debemos a Disney, Hollywood y las telenovelas, que nos retratan las relaciones sentimentales desde la perspectiva “fusional” del enamoramiento del tipo “tú eres mi otra mitad”. Sin advertirnos en la hora y media de relato,  que el estado de enamoramiento tiene fecha de caducidad (ya que nuestro cerebro no puede mantenerse en ese estado febril eternamente, por la sencilla razón de que es importante liberar ese espacio mental para preocuparnos de nosotros mismos, trabajar, sociabilizar y criar) y que es tras este estado cuando se consolida el amor, entrando en una fase completamente distinta en la que te puedo amar y a la vez ser yo mismo.

El problema, muchos don adictos a la etapa del enamoramiento y viven eternamente inconformes o frustrados, siendo difícil comprometerse profundamente en una relación. Otros, tienen miedo a diferenciarse de sus parejas y ser más autónomos, por temor a dar la impresión de que no aman suficiente. Todo ello porque no tenemos claro qué es enamoramiento y qué es amor.

El enamoramiento tiene que ver con un estado de exhalación de los sentidos y un estado alterado de consciencia que permite percibir todo lo positivo del otro y borrar sus imperfecciones facilitando el proceso de idealización, viendo a “él o ella” como alguien “ideal”. Este estado suele producirse al comienzo de la relación (aunque puede vivir después o re-experimentarse en distintos momentos de la relación pero con una intensidad variable). Y se caracteriza por un ansias intensa de estar con esa persona en particular y conectar a nivel emocional y físico; se está obsesionado con esa persona, lo que se traduce en constantes pensamientos en torno al otro y te vuelves posesivo, angustiándote la idea de que la relación no sea exclusiva, anhelando mayor compromiso.

¿Por qué te sucede esto cuando te enamoras?

Porque tu cuerpo genera más endorfinas y libera más dopamina, activando las regiones del cerebro que se activan cuando sientes el subidón de la cocaína, produciendo sensaciones de bienestar, euforia, alta autoestima y perspectivas idealizadas del futuro. Pero a su vez, tal y como cualquier otra adicción, produce ansiedad y obsesión si no se está con ese otro especial y se intenta a toda costa conseguir una nueva ración que calme.

Por otra parte, amar implica mayor consciencia, libertad y conocimiento; no acontece a partir de “un flechazo” sino que se construye a través del tiempo y de la convivencia, los que nos permiten mostrarnos y ver al otro de manera mas real y auténtica, queriendo a el otro por quien es y no únicamente por lo que me hace sentir. Más que intensidad y pasión, lo que lo define  el “amor maduro” es la calma y la intimidad emocional que nace de la confianza, el respeto, el cuidado y la complicidad mutua. Ello es posible gracias a la liberación en nuestro cerebro de grandes cantidades de oxitocina (en las mujeres) y vasopredina (en los hombres) que favorecen la generación de vínculos profundos que nos apegan al otro, pero que también nos ofrecen la oportunidad de ser y desarrollarnos a nosotros mismos dentro de una relación de aceptación, compromiso y libertad.

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Constanza del Rosario
Acerca de Constanza del Rosario (240 artículos)
Psicóloga especialista en relaciones de pareja y sexualidad. Yogadicta. Me contactan en: constanzadelrosario@gmail.com