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El sufrimiento nos abre nuevas puertas al aprendizaje

Mi gato siempre me seguía al cuarto donde se tira la basura en el piso de mi edificio, la puerta de entrada es bien pesada y tiene cierre automático. Un día, sin darme cuenta, mi gato me siguió, pero entró poco después, justo cuando la puerta se estaba cerrando. Por mi lado yo tiraba la basura en el compartimiento y escucho un sonido extraño detrás mio. Mi gato se había atrapado con la puerta entre su cuello y su cabeza y no podía moverse. Yo corrí a ayudarlo, pero el dolor y el susto del momento lo impresionaron tanto, que nunca más se acercó a esa puerta.

La mayoría de nosotros, hemos aprendido nuevas lecciones en nuestras vidas a raíz de algún sufrimiento. Tengo una hermosa historia de un chico tailandés que quiero compartir con ustedes. Su nombre es Kampol, él era una persona fuerte y saludable, de buena familia, con planes de casarse que trabajaba como profesor de atletismo en un instituto. Un día, enseñaba la rutina de saltar desde un trampolín en una piscina, pero su vida dio un giro que lo cambio todo. Por desgracia, cuando entró al agua, no giró a tiempo y su cabeza chocó en el fondo. El impacto fue tan grande que todo su cuerpo quedó paralizado sin ninguna sensación desde sus hombros hasta sus pies.

Es realmente difícil imaginar qué haríamos si esta situación nos ocurriera ¿no. ¿Qué hizo él con su vida? Como venía de familia budista, empezó a leer y aprender mucho del budismo para curar su tristeza. Sin embargo, después de 16 años, no encontraba la manera de recuperarse y continuaba deprimido. Hasta que un día abrió un nuevo capítulo en su vida y aprendió meditación. Sólo un mes después de practicar intensamente, se dijo a sí mismo: “Ya he renunciado a sufrir”. Más tarde, se convierte en un maestro y un modelo a seguir para las personas que aprenden sobre el budismo y la meditación. Toda persona que lo ha visto, ha podido sentir la hermosa felicidad a través de su corazón, y pueden sentir que incluso sin poder vivir como el resto lo hace, él es más feliz que la mayoría de nosotros.

En la vida cotidiana, aprendemos muchas cosas en el hogar, en la escuela y en el trabajo. Pero nunca un momento en nuestra vida que nos sentemos a mirar dentro de nosotros para aprender de nosotros mismos. Con la meditación, aprendemos a mantener nuestra mente con nosotros, no enviarla fuera como es normal. Y cuando tenemos la conciencia plena, podemos saber lo que está sucediendo en el momento presente. Por ejemplo, al llegar a casa y ver que tu hijo está pintando la pared de tu departamento nuevo con los colores del arco iris. Si practicas la meditación podrás ver el estado en que el enojo y la rabia empieza a fluir. Cuando ves que va a comenzar, puedes detenerlo antes, porque sabes y conoces que la ira es mala, que quema tu corazón y puedes obtener resultados inesperados opacando el verdadero amor a tu hijo. Mientras el muro es solamente un muro, que no tiene corazón, que no tiene memoria y siempre se puede cambiar o limpiar de nuevo.

Nadie quiere vivir en la vida de sufrimiento, pero lo más importante es la forma de aprender de él y de cómo vivir con ella con un corazón feliz.

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