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Fortalezas que logras tener, luego de haber estado en el piso

Típico que cuando las cosas nos salen mal o cuando nos empieza a ir pésimo o tenemos una gran pérdida nos ponemos todas quejumbrosas y nos preguntas ¡por qué a mi! ¡Si soy tan re buena! Luego comenzamos a teorizar que a la gente mala le va súper bien y que no vale de nada ser buena persona. Es normal al principio sentirse así, pero después hay que levantarse porque es verdad el dicho que dice no hay mal que por bien no venga. Acá te damos los regalitos que nos esperan después de pasar por una tormenta.

Por: Jessica Ramos. V

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Traicionada: ¿A quién no le ha pasado que a pesar de haber confiado mucho en una persona, resultó que ésta te dio una puñalada por la espalda? La primera reacción es querer no confiar nunca más en nadie, pero una vez ya entendido que no se puede vivir así, esta experiencia hace que aprendas a reconocer más a la gente en que puedes confiar. Sin duda, serán muy pocas, con suerte podrás contarlas con los dedos de una mano, pero hay personas confiables, y ahora estás lista para detectarlas y valorarlas.

Maltratada: Sentirse humillada, denigrada y abusada son sentimientos tristes pero que podemos experimentar en algún punto de nuestras vidas. Da rabia, impotencia, seguramente saliste llorando de ahí. Lo primero es sentir autocompasión, ¿por qué a mí? Si no he hecho nada para merecer este trato… bueno, este tipo de experiencias hacen que uno se fortalezca y agarre vuelito, entonces para la próxima, en vez de llorar como niñita, seguramente mantendrás un tono firme y dirás que no estás para ese tipo de tratos y bueno, si no entiende la persona, entonces no hay nada más que hablar.

Estafada: Puede ser con dinero, con trabajo, con compras, con amor, con lo que sea. El concepto es que alguien te ofreció algo que al final nunca se acercó a la realidad, o sea, en buen chileno, te cagaron. Duele, frustra, da mucha rabia, pero para la próxima vez, tendrás tu alerta “anti chanta” muy aguda y sabrás perfectamente cuando alguien te está vendiendo o no la pomada.

Enjuiciada: Duele que la gente que quieres te enjuicien, que te den veredictos absolutos sobre algo que hiciste o no hiciste. Puede que en algún momento esto te haya colapsado, y no hayas sabido cómo enfrentar algo así, pero una vez aprendida la lección que al final nadie puede venir a decirte cómo vivir tu vida, concluirás que no vale la pena escuchar tanta estupidez, que la única opinión que importa es la tuya y que si necesitas otra, irás y la pedirás, ¡gracias!

Abandonada: Duele que alguien muy amado se vaya, ya sea un pololo, un marido, una amiga, un amigo. Te sientes sola, y lo primero es la reacción de víctima ¡ay qué mundo más cruel! Pero luego, uno tiene que pararse y darse cuenta que es una la que permite sentirse así, porque resulta que hay cosas que la gente no te puede quitar como tu amor propio, las cosas que amas, y si inviertes todos los días en esto, bueno si te llegan a abandonar, podrá doler, pero no lo sentirás como el fin del mundo, porque sabes que tienes muchas cosas en tu vida para salir adelante.

Nota final para todos quienes nos han hecho daño: ¡Chúpense esa!

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Jessica Ramos
Acerca de Jessica Ramos (64 artículos)
Periodista con experiencia en medios digitales. Blogger y Directora del blog Historias en mis 30 www.jessicaramos.cl

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