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Los 6 peores hábitos que podemos tener en una relación de pareja.

  1. Esperar a que tu pareja inicie la muestra de afecto: adoptar la postura de que tiene que ser el otro el que te busque y te demuestre amor y deseo y tu limitarte a ser quién responde a sus muestras de afecto e interés sexual; terminará, inevitablemente, empobreciendo tu relación de pareja ya que:
  • Generará frustración, angustia y/o cansancio en el otro, ya que tu pareja también desea sentir que te motiva acercarte y demostrarle amor y deseo.
  • Te autolimitas y restringes emocional y sexualmente. Esta pasividad, puede terminar alentando que tu pareja se torne crítica para movilizarte.
  • Puedes estar enviando señales equivocadas a tu pareja, mostrando que no quieres estar con él/ella. 
  1. Discutir sobre las mismas cosas todo el tiempo: Si tú y tu pareja tienden a pelear por los mismos temas una y otra vez; probablemente alguna de las partes o ambas, no se está haciendo responsable de generar el cambio de conducta necesario para no volver al tema, una y otra vez. Ello, probablemente, porque quién no cambia cree que su actuar “no es tan malo” y que el otro tiene que relajarse con el tema. Sin embargo, la clave es negociar: ver de qué manera ambos seden para ambos ganar. Si ambos deciden responsabilizarse de su contribución en los problemas recurrentes, lograran que desaparezcan de una vez.
  1. Negatividad y seriedad: algo que termina siendo contraproducente para toda relación de pareja es que le des las sobras en vez de lo mejor de ti; por lo tanto si te pillas con que no te cuesta ser amable, positivo y sonriente con tus amigos o compañeros de trabajo pero si con tu pareja, esa actitud tiene que ser corregida, para ser más cercano, positivo y alegre con quien amas (recuerda que es tu pareja, no tu pushingball).
  1. No comen juntos: El rápido ritmo de la vida, puede conducir que las parejas no logren sincronizar sus hábitos y horarios, por lo que cada uno termina comiendo a sus horas o bien, cuando lo hacen juntos, lo hacen viendo televisión. El problema es que son los momentos en los que nos detenemos a comer, los más propicios para conectar y conversar, por lo que hay que cuidarlos y priorizarlos.
  1. Pasar demasiado tiempo conectado a los celulares: Uno de los costos de la tecnología ha sido que hemos perdido la capacidad de hablar cara a cara, sin distraernos (irónicamente, nos parece más atractivo o fácil hacerlo por chat). Mi consejo, cuando llegue a casa, silencie su celular, déjelo a un lado, no lo lleve ni a la mesa ni al dormitorio, con quien necesita hablar, está presente en ese lugar.

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Constanza del Rosario
Acerca de Constanza del Rosario (240 artículos)
Psicóloga especialista en relaciones de pareja y sexualidad. Yogadicta. Me contactan en: constanzadelrosario@gmail.com

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