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#Maternidad: A nuestro propio ritmo

Hay bastantes libros, webs, tendencias y recomendaciones de todo tipo sobre el estado corporal y psíquico del embarazo. Claramente existen por la necesidad que nos surge de enfrentar todos los cambios que se experimentan en el embarazo, desde nuestra imagen corporal a nuestra mente.

Con la abundante información que obtenemos en este proceso, todos los cambios y nuevas vivencias, nuestro torrente de pensamientos se acelera y tenemos muchas cosas qué pensar, qué hacer, resolver y determinar. Nos haya tomado por sorpresa o lo hubiéramos planificado y esperado, nos adentramos a un estado de vibración energética inquieto y alucinante. Un estado que no nos es ajeno y de alguna u otra forma es posible que muchos de nuestros aspectos más profundos de nuestra psique se movilicen y activen con la maternidad. La velocidad del pensamiento se acelera y el nivel de ansiedad se eleva casi al máximo! Esto es casi inevitable en el embarazo, sobretodo si es el primer embarazo.

Es muy probable que la ansiedad nos empuje a googlear miles de conceptos del embarazo, las etapas, peso, alimentación, nombres, crianza e innumerables temáticas que irán surgiendo. Sin embargo, además de las miles de sitios y aplicaciones que existen hoy en día en relación al tema, más todas las opiniones y sugerencias de amigas, tías y hasta personas x, que arman casi una lista con todo lo que tienes que hacer y lo que no, es necesario también que incluyamos un espacio en que uno diga conscientemente : “OK. Suficiente (aunque sea por un rato). Gracias por todas las opiniones, y consejos, que amorosos todos y que buenas herramientas tienen internet para saber más del embarazo”. Pero… ¡qué abrumador puede ser todo!. Tan abrumador que en un estado en el que estás llena cambios pueden transformarnos en un todo volátil e incierto. Hasta las personas más planificadas o estructuradas, sentirán sus energías movilizadas. Querámoslo o no, estamos en un proceso de transición que vamos a ir moldeando con toda esta información, pero la invitación es que no sólo exista una búsqueda de la información (que siempre es útil) y que quede ahí olvidada. Asociemos esto a nuestro pasado, nuestra crianza, nuestras vivencias. Ocupemos la información para buscar lo que nos hace sentido, respondiendo a las necesidades que van surgiendo acorde a nosotras mismas en el aquí y ahora. Demos espacio para una oportunidad de decir tengo mi propio ritmo, mi propio ciclo, mi propio orden. Démonos la oportunidad de escuchar lo que nuestra psique irá develando para ir moldeando nuestro propio criterio, nuestras propias convicciones. En otras palabras, dejemos el espacio abierto para la oportunidad de replantearnos las ideas preconcebidas, los prejuicios, las forma en lidiamos con los demás, cuestionemos si queremos en base a nuestras vivencias para formar el criterio de ser madres, mujer, pareja, amiga etc. Observemos y dejémonos libres de sentir en lo que estamos de acuerdo y en lo que estamos en profundo desacuerdo.

Podemos leer, informarnos y escuchar las veces que sea necesario, pero no violentemos nuestro ritmo de qué sentir, qué decir, sentirnos culpables u obtener un exceso ansiedad porque supuestamente en la semana “x” de embarazo me debería sentir o estar de cierta forma. Este es un momento tan único, propio y un acto de amor natural que no tiene recetas, y eso es lo mágico. Este es un momento de revelación, de una experiencia única y mística si es que nos adentramos a ello y nos disponemos a vivirlo.   Absorbamos las buenas energías que nos dan los demás para ocuparlas como herramientas para la maternidad, pero a nuestro propio ritmo.

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Acerca de Bárbara Bobadilla (6 artículos)
Psicóloga Clínica y Laboral. Actualmente vivo en Curicó (VII región) y soy la futura mamá de un chinito.

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