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Mini guía para incluir la meditación en nuestra rutina

Hacerlo una práctica formal:

Escuchamos mucho acerca de vivir más conscientemente, y es cierto que nos beneficiamos al traer más conciencia a nuestras actividades diarias, pero si quieres experimentar los beneficios reales de la meditación, entonces tendrás que dedicarle un tiempo a esto todos los días. Acá está el gran desafío y aprendizaje que nos trae la meditación: pone a prueba nuestros hábitos, nuestra capacidad de ponernos objetivos y cumplirlos, nos enfrenta a nuestros patrones y autosabotajes... en fin, si queremos que algo cambie afuera, tenemos que cambiar nosotros primero. Y esos cambios no se darán por arte de magia, eres tú el que tiene que proponerse metas y cumplirlas. Y si la tuya es comenzar a meditar para gozar de todos sus beneficios, debes comprometerte realmente y llevarlo a la acción. Sino, queda simplemente en una linda declaración, pero que no cambiará para nada tu vida.

Comienza con la respiración:

La respiración es el punto de unión entre la mente y el cuerpo. Respirar profunda y completamente ralentiza el ritmo cardiaco, activa el sistema nervioso parasimpático e invita a tu mente a relajarse. Darse unos minutos para hacer esta transición ayudará al proceso de meditación. Cerrando los ojos, siendo conscientes de lo que pasa con nuestro cuerpo, estando presentes. Esta manera de respirar es también de gran ayuda cuando nos encontramos desenfrenados en el día a día, porque nos calma, detiene la cadena de pensamientos angustiantes, caóticos, desordenados y/o catastróficos y nos permite “aterrizar” y tomar perspectiva para tomar decisiones.

Piensa en la meditación como un estado de “conciencia” y no en “apagar la mente”:

Se escucha que la meditación tiene como propósito poner la mente en “blanco”, pero eso no quiere decir que apaguemos la mente, al contrario, los pensamientos siempre estarán allí. El objetivo de la meditación es aumentar nuestro nivel de consciencia, es decir, ser capaces de desapegarnos de nuestros pensamientos, tomar distancia de ellos y observarlos, sin juicio. Implica tomar conciencia de por ejemplo, “que estoy teniendo un pensamiento pesimista sobre mi relación, pero yo no soy ese pensamiento”.

La meditación habitual nos permite cambiar la relación que tenemos con nuestros pensamientos, no dejar que nos atrapen o muevan, poder regularlos y no dejar que nos controlen.

Sonríe:

Una suave sonrisa en medio de la meditación ayudará. Al momento de sonreír ligeramente, mueve tu cuello, relaja los hombros y sé consciente de tu postura y peso. Esta posición entrega retroalimentación positiva, generando una sensación de paz y tranquilidad real.

Se realista en tus expectativas:

La meditación es una técnica para entrenar la mente, y esta habilidad se desarrolla durante toda la vida. Sin duda, hay algunos beneficios inmediatos, pero algunos tardan más que otros. Es por eso que es bueno ir paso a paso, para no desilusionarse, porque este arte es progresivo e irás viendo poco a poco sus beneficios.

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Constanza del Rosario
Acerca de Constanza del Rosario (240 artículos)
Psicóloga especialista en relaciones de pareja y sexualidad. Yogadicta. Me contactan en: constanzadelrosario@gmail.com