Lo + nuevo

Por qué no desear el sexo es lo mejor que me ha pasado (Y por qué me sigue asustando a la vez)

Una de las preguntas más comunes que la gente me hace después de leer mi blog es “¿Cuál fue el punto de inflexión?”. Si los problemas del deseo en la pareja son el tema más común en la consulta de un terapeuta sexual, entonces mi matrimonio era muy común! Pero, ¿cuál fue el detonante que nos permitió pasar de décadas de sexo promedio a un nuevo conjunto de experiencias y revelaciones sorprendentes?

Antes de discutir el punto de inflexión, creo que sería útil contar mi primera resistencia interna. Durante gran parte de nuestra relación, tenía poco interés en tratar de cambiar las cosas. Por supuesto que pensaba que sería bueno si las cosas fueran diferentes, pero yo creía que la libido baja era parte de quién era yo. Yo era testigo día a día como mi deseo era más bajo que el suyo, por lo que estaba convencida de que eso era real y cierto.

Debido a esta “verdad”, creía que cualquier cambio en la forma en que me comportara o sintiera, me haría ser menos YO. Pensaba que estaría actuando o pretendiendo ser alguien para complacer a mi pareja y a nuestra relación. Creía que si realmente trataba de cambiar, y fallaba, eso nos dejaría en un lugar peor que cuando empezamos. En pocas palabras, temía y no creía en la posibilidad de un cambio duradero.

Entonces, ¿cuál fue el punto de inflexión? Fue el día en que alguien me hizo esta pregunta:

“¿Y qué tal si no hay cambio, pero sí crecimiento?”

Por alguna razón, esa pregunta me golpeó fuerte. Después de fruncir el ceño y lanzar una mini rabieta en mi cabeza, sentí un cambio sutil de perspectiva y me dio cuenta de que lo que había visto durante años como un desafío irresoluble para la relación, era de hecho, un terreno fértil para el bucear en las profundidades de mí misma y lograr un crecimiento personal. Me di cuenta de que todo lo que pensé que quería, un feliz e idílico matrimonio, se había convertido en un cementerio de aburrimiento y estancamiento.

Esta línea de pensamiento me permitió hacerme algunas nuevas preguntas:

“¿Qué pasa si ni siquiera soy capaz de reconocer mi propio deseo?”

“¿Qué pasa si en realidad no sé lo que quiero en el plano sexual?

Voy a admitir que incluso escribir esas preguntas ahora me vuelve a despertar sentimientos de vergüenza y culpa. Siento vergüenza de que me llevara casi 40 años darme cuenta de que no había explorado a fondo mi sexualidad. Me siento culpable de que lo que me llevó a realmente hacer frente a los problemas de deseo en nuestra relación no fuera el que iba a beneficiar a mi marido sino que me beneficiaría a mí.

Y eso fue. Ese fue el gran punto de inflexión, con toda su vergonzosa simplicidad y gloria. Esas fueron las preguntas que me permitieron comenzar una profunda y sistemática investigación sobre todo lo relacionado con el sexo. Yo diría que mi viaje está en un 1% terminado, pero ya no respondo instantáneamente “Sí, me gusta” o “No, no me gusta” cuando se me presenta algo sexualmente nuevo.

En cambio, es más como un “Tal vez, déjame aprender más antes” o “No estoy segura, vamos a probar la variación xyz de la misma y ver”.

Mi propio viaje continúa con sus altos y bajos, ayudándome a equilibrar la confianza con humildad. Hay días en que me siento en completo control de mi sexualidad y conectada con mi pareja y otras, siento que mi libido ha desaparecido para no volver nunca más, burlándose de mi creencia ingenua de que yo pueda llegar algún día a tener mi sexualidad resuelta.

Este mes, entré en un programa de maestría en psicología para continuar mi camino de educación. No importa dónde estés en tu propio viaje, esta cita de mi profesor, el Dr. Maller, resume maravillosamente lo que deseo para ti: “Venimos a servirte en con espíritu de exploración, de descubrir lo que es cierto para cada uno de nosotros, y de la utilización de los momentos difíciles para aumentar nuestra habilidad y nuestra intimidad.”

 

 

Comentarios

Pam Costa
Acerca de Pam Costa (5 artículos)
Ella es Pam Costa, quien después de una década y media trabajando en Apple y Facebook, dejó su carrera en la alta tecnología para fundar Down to There (www.downtothere.com) y así compartir su historia de lucha con el deseo (y falta de) en su matrimonio y para inspirar a otros a buscar mejorar la intimidad en sus propias relaciones. A través de su escritura y coaching, facilita discusiones abiertas sobre el impacto negativo de las creencias culturales y sociales que recibimos sobre el sexo. Pam vive en Cupertino, California, con su esposo y su hijo de 9 años de edad. Ella es optimista de que los desafíos en torno a la sexualidad pueden proporcionar un acceso sorprendentes para renovar y profundizar la intimidad en las relaciones.
Contacto: Sitio web

Deja un comentario

Tu dirección de correo no será publicada.


*