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¿Por qué siempre estoy con puros pelotudos?

Por: Jessica Ramos 

www.jessicaramos.cl 

Es la pregunta del millón, quizás para ti un misterio tan amplio como el origen del universo, pero ¿saben qué? No es tanto el misterio, es cosa que nos detengamos a pensar un poco, y como estamos en épocas donde no hay mucho tiempo para pensar, te damos una manito.

-Estás desesperada: Tienes 30 años o más de 30, tus amigas comienzan a emparejarse, a tener guaguas a tener esposos, ¿y tú? NADA. Entonces comienzas a ponerte ansiosa, a cuestionarte, a imaginarte sola, vieja, arrugada y rodeada de gatos. Ese es el exacto momento en que te aferras a la primera COSA con pene que encuentras y cuando decimos a la primera COSA, no es una metáfora.

-Estás vulnerable: Te acaba de patear el que tu pensabas que era el amor de tu vida, el padre de tus hijos, te acaban de echar de la pega de tus sueños, no tienes plata, perdiste tu casa en un incendio, lo que sea. Estás frágil de mente, no estás pensando bien. Ese es el preciso momento en que te aferras al primer pelotudo que te dice que eres linda.

-Estás contra el sistema: A veces una pasa por momentos o etapas de rebeldía. No quieres casarte, no quieres estabilizarte en una relación, no quieres ni la casa ni el perro, quieres vivir la vida loca y de tanto querer vivir la vida sin reglas, ¡paf! Aparece el compañero ideal: vagabundo, sin brillo, sin ganas de comprometerse, un pelotudo que le viene perfecto a tu pequeño plan de autodestrucción.

-Te encanta el drama: Seamos sinceras, hay mujeres que les gusta ser drama Queen’s, tener el romance tórrido, sin futuro, sufrir por amor. Es adrenalínico, pero no nos lleva a nada. En estos casos aparece el pelotudo malvado, ese que no nos pesca mucho y que nos hace sacar canas verdes. El antigalán, el villano que nos trastorna.

-No te quieres: Ya, suena como súper repetitivo el decir que uno se agarra a puros tipos pencas porque tienes baja autoestima, pero es que es así. Es una ecuación súper simple: si no te quieres, nadie te va a querer tampoco. Si no te respetas, si no pones límites, lo mismo.

-Vives en las nubes: A veces pasa que cuando nos enamoramos, ponemos el sujeto en un pedestal. Y a veces lo que ponemos es en esa tarima es a un SAPO asqueroso, ni un brillo. Está bien enamorarse y toda esa vaina, pero tampoco hay que perder el foco de las cosas ni inventar cuentos que no existen.

-Eres hueca: Así, tal cual. Hay mujeres que priorizan cosas como que tengan bonitos ojos, lindos dientes, buen cuerpo, abdominales marcados, bonita y sedosa cabellera y se les olvida que todo eso es sólo la cáscara, que lo importante no es eso, sino que sea un tipo decente, y bueno, si tiene el cabello para comercial de shampoo ¡súper! Pero cuando te enfocas en guevadas como estas, lo único que consigues son puros tipos egocéntricos, vanidosos que sólo se quieren a sí mismos.

-Te conformas con cualquier porquería: Este punto va relacionado directamente a no quererse nada. Hay mujeres que con tal de no estar solas, se arriman a cualquier árbol. Hacen caso omiso a que el tipo sea un borracho, mujeriego, maltratador, vagoneta, lo importante es que tienen a alguien al lado. Tampoco se trata de buscar al hombre perfecto (no existe, al igual que la mujer perfecta), pero por lo menos tener al lado a alguien que esté a la altura de una.

-Te da pánico no tener pareja: Puedes tener muchos amigos a tu alrededor, pero cuando no tienes pololo, tu vida es seca y vacía, así que vas y buscas al primer  perrito que te mueve la cola. Ahí se corre el riesgo de elegir pésimo porque lo que estás haciendo es llenar un vacío que tu, solita deberías llenar.

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Jessica Ramos
Acerca de Jessica Ramos (64 artículos)
Periodista con experiencia en medios digitales. Blogger y Directora del blog Historias en mis 30 www.jessicaramos.cl

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