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Prólogo de Jon Kabat-Zinn al libro “Mindfulness y Equilibrio Emocional”

Las emociones son un emergente maravilloso en el proceso evolutivo animal y, en particular, en nuestra evolución como homo sapiens (y quizá nos vendría mejor la denominación homo emoticus, al ser la especie más emocional que existe). La emoción es la energía vital que se expresa a través de nuestro cuerpo-mente como un impulso a la acción de acuerdo a lo que consideramos importante momento a momento. Las emociones pueden ser increíblemente placenteras y también pueden ser extremadamente aflictivas, difíciles de comprender y aceptar. Pero lo cierto es que cada emoción está cargada de una sabiduría orgánica y antigua, y esta sabiduría se hace disponible si aprendemos a escuchar nuestras emociones y comprenderlas tal como son.

Después de un par de años de trabajo junto a mi colega Margaret Cullen, publicamos en septiembre del año pasado en Estados Unidos el libro-manual The Mindfulness-Based Emotional Balance Workbook: An Eight-Week Program for Improved Emotion Regulation and Resilience con la intención de responder a las preguntas: ¿Cómo podemos acercarnos y aprender a relacionarnos más sabiamente con las emociones? ¿Cómo podemos regular nuestras emociones sin reprimirlas, suprimirlas, controlarlas o expulsarlas ciegamente? Desde nuestra experiencia como terapeutas y como instructores de programas basados en mindfulness y compasión, exploramos el miedo, la ira, el amor, la compasión, el resentimiento y el perdón, generando estrategias para relacionarnos con estas experiencias humanas con mayor conciencia, libertad y sabiduría.

En los próximos días saldrá a la luz la versión española de este libro bajo el título “Mindfulness y Equilibrio Emocional: Un programa de ocho semanas para mejorar la salud emocional y aumentar la resiliencia” (Málaga: Editorial Sirio). Al releerlo en español y al grabar las meditaciones guiadas que acompañan al libro en estas últimas semanas sentí que este sencillo libro y el programa que describe pueden ser un aporte a la salud emocional de las personas, las familias, las organizaciones y las escuelas. Al menos esa es nuestra intención más profunda al escribirlo: que sea una herramienta de transformación, ayudando a crear culturas más pacíficas y compasivas, partiendo por uno mismo.

En este post, quiero compartir con ustedes el prólogo que escribió Jon-Kabat Zinn para este libro.

Que lo disfruten.

Prólogo – Jon Kabat Zinn

Al abordar el tema de cómo cultivar un mayor equilibrio emocional a través de este sabio y cautivador libro de prácticas, conviene tener siempre presente algo de lo que es muy fácil olvidarse. El estado que llamamos de “equilibrio” nunca es estático. Es un proceso dinámico. Tomemos como ejemplo la posición erguida de nuestro cuerpo. Si nos fijamos atentamente en lo que hacen los músculos y en las sensaciones que la postura genera, estar “quieto” de pie en realidad implica perder de forma continua el equilibrio y, de un modo u otro y sorprendentemente, recuperarlo una y otra vez. Lo mismo ocurre al andar o al correr. Basta con observar cómo se mueve el niño pequeño: pierde el equilibrio, lo recupera; lo pierde, lo recupera, y aprende, aprende y no deja de aprender mientras se entrega a la interminable aventura del descubrimiento, prácticamente momento a momento.

De mayores, también podemos vivir más equilibrados y, por consiguiente, cultivar una vida más satisfactoria y efectiva si estamos dispuestos a prestar atención a esos momentos y aprender de ellos cuando inevitablemente perdemos el equilibrio, como a todos nos ocurre de vez en cuando, e incluso en esos casos en que literal o metafóricamente nos caemos. De esto trata precisamente este libro: de cultivar la condición dinámica del equilibrio emocional. Y podríamos decir que de esto trata también el currículo de la propia vida: de nuestra disposición a aceptar las experiencias y aprender de ellas, de todas ellas, y así crecer y crecer cada vez más hacia la plenitud como seres humanos, del mismo modo que nos ocurre de forma mágica cuando somos pequeños y aprendemos a ponernos de pie, caminar e ir de un lado a otro y a caernos y levantarnos, una y otra vez si es necesario. Todo ello forma parte de lo que los autores denominan el milagro de mindfulness, la conciencia plena.

El carácter chino que representa esta conciencia es el ideograma que corresponde a ahora o presencia, superpuesto al ideograma de corazón. Me encanta. En la lengua china y en otras muchas asiáticas se emplea la misma palabra para referirse a “mente” y a “corazón”. De modo que si al oír mindfulness (“mente plena”) no se oye ni se siente también “corazón pleno”, no se capta del todo el espíritu, el significado ni la invitación de mindfulness como forma de vida. Me parece revelador e ilustrativo que la palabra china para “ira” también contenga el ideograma de “corazón”. Pero, en lugar de tener superpuesto el ideograma de “ahora”, tiene el de “esclavo”. Muy significativo, ¿no? En mi opinión, esto sugiere que cuando somos presa de un sentimiento como el de ira, es muy fácil que caigamos en la esclavitud. La emoción de la ira no tiene en sí nada malo si mantenemos una relación sabia con ella cuando surge. Cada una de nuestras emociones evolucionaron para ayudarnos a sobrevivir. Pero cuando estamos tan condicionados por la ira, la ansiedad o la tristeza que, como solemos decir, literalmente “perdemos la cabeza” o la mente y, con ella, el contacto con lo que podría ser una forma más saludable y más emocionalmente inteligente de relacionarnos con lo que nos ocurre, entonces somos auténticos prisioneros de ese momento, estamos esclavizados.

Podemos perder la mente en un determinado momento, pero también la podemos recuperar en el momento siguiente, como nos ocurre con el equilibrio. Esta es una excelente noticia —y, realmente, una puerta de acceso al permanente proceso de aprendizaje, crecimiento, curación y transformación a lo largo de toda la vida— que cada momento sea un nuevo comienzo, si estamos dispuestos a abrirnos a él como una oportunidad nueva e intacta. Y este es precisamente el currículo por el cual nos guía este libro, con tanta buena voluntad, cuidado y cariño, tanta promesa y tanto respeto por tu historia, experiencia y aspiraciones como lector, que puedes sentir cómo de sus páginas emana este abrazo, cuando a él te entregas.

En última instancia, mindfulness es una cuestión de cómo nos relacionamos con toda la diversidad de nuestra experiencia, una relación tanto hacia dentro como hacia fuera. De modo que cuando cultivamos mindfulness en nuestra vida, ya sea a través de la práctica meditativa o a través de la práctica informal , dondequiera que estemos y en el momento que sea, estamos cultivando literalmente la intimidad con nuestra propia mente, nuestro propio corazón y nuestra propia experiencia, al prestar atención a cosas que normalmente ignoraríamos. Esta intimidad es, en definitiva, intimidad con tu propio cuerpo, tu propia mente, tus propios pensamientos y emociones, con los demás, y con las condiciones y los acontecimientos del amplio mundo, y, por último, con las nuevas formas de ser que puedan ser posibles en este preciso instante si sabemos estar despiertos y conscientes, o con la posibilidad de recuperarnos pronto cuando perdemos nuestro equilibrio emocional. Es, por tanto, un gran programa, en realidad es el programa de la propia vida mientras tengamos oportunidad de estar vivos. Esta realidad convierte el momento actual y nuestra disposición a relacionarnos con él en algo muy especial, precisamente dentro de su normalidad. ¿En qué podrías confiar mejor que en tu integridad y tu belleza más profundas, tu propia inteligencia emocional innata, y la posibilidad de cultivarla como destreza, como una forma de ser y de estar en relación con lo que es y lo que pueda emerger?

Así pues, quizá podamos indagar y analizar con un poco más de profundidad quién pierde el equilibrio. ¿Quién tiene miedo? ¿Quién está airado? ¿Quién es consciente? ¿Y tu conciencia de la ira es una conciencia airada? Hace falta tener espíritu aventurero para investigar de esta forma y recuperar todas las dimensiones de tu ser. Y también se necesita confianza, en ti mismo y en quienes te ofrecen orientación. En este caso, con este libro de prácticas, estás en buenas manos.

Hace mucho tiempo que conozco a Margaret Cullen. Es experta profesora de MBSR, pero a lo largo de los años también se ha lanzado con alegría y coraje a una amplia diversidad de formatos docentes, pedagogías y perspectivas, con el objetivo de incorporar a la ciencia de la emoción el currículo en permanente desarrollo de los enfoques basados en mindfulness para el cultivo de una mejor salud y bienestar, en el sentido más amplio, profundo y mejor encarnado de estos términos de los que con tanta frecuencia se abusa. Y esto significa desarrollar nuestra salud y nuestro bienestar ante los cambios y las adversidades a veces tan difíciles de la condición humana, ante lo que nos puede ocurrir, a nosotros y a quienes conocemos y amamos, eventos a menudo desgarradores y aterradores, a veces abrumadores y a veces simplemente desconcertantes. La propia trayectoria de Margaret para conseguir esta síntesis no ha sido fácil, pero de lo que nos beneficiamos como lectores, y como personas que no se van a limitar a leer este libro, sino a entregarse a él como un libro de prácticas, es de la habilidad de Margaret de integrar corrientes dispares de la ciencia emocional, la sabiduría y la práctica de la meditación mindfulness en un todo sin costuras. A ello se le suman el historial, las profundas ideas y las aportaciones de Gonzalo Brito Pons, coautor y colaborador de Margaret, y el resultado es una puerta de acceso a lo mejor y más profundo, lo más robusto y lo más sabio de ti mismo, aunque al principio no lo vayas a creer. Es la promesa y, a la vez, el desafío de la auténtica práctica de mindfulness: ve paso a paso, capítulo a capítulo, momento a momento, y observa qué ocurre. Tu vida es el laboratorio. ¿Por qué no experimentar con el descubrimiento y el fortalecimiento de tu capacidad natural para el equilibrio emocional y, con ello, la profunda satisfacción, la dulzura y la ecuanimidad que acompañan a su expresión encarnada en el único momento que tienes: este?

Podemos decir que al principio daremos “pasos de bebé”, pero quizá podamos anticipar lo que pueda ocurrir cuando aprovechemos esta oportunidad con la misma determinación y el mismo abandono que de forma natural poníamos cuando íbamos de un lado a otro mientras aprendíamos a mantenernos de pie, a andar y correr. Tú, nosotros, todos somos ya maestros en cierto tipo de equilibrio. Dejemos que este genio innato nuestro se extienda a cómo vivimos la vida y navegamos nuestras emociones, con la esmerada orientación, sabiduría y ayuda de Margaret y Gonzalo.

—Jon Kabat-Zinn
Cape Cod, Massachusetts
28 de diciembre de 2014

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Acerca de Gonzalo Brito (5 artículos)
Gonzalo Brito es Psicólogo Clínico de la Pontificia Universidad Católica de Chile, especializándose en el enfoque sistémico-estratégico y experiencial. Luego de trabajar varios años como psicoterapeuta en contextos públicos y privados en Chile y Perú, realizó estudios de master y doctorado en psicología en el Instituto de Psicología Transpersonal (Palo Alto, EE.UU.) centrándose en el estudio de los efectos psicológicos de la meditación. Gonzalo es practicante de yoga y meditación desde el año 1999, integrando estas prácticas con la psicoterapia y el trabajo con grupos desde el año 2005.
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