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¿Qué dicen las neurociencias sobre el amor romántico?

Los últimos descubrimientos de las neurociencias del amor, han establecido que las parejas de largo plazo, que siguen experimentando el mismo amor romántico que el de los inicios de su relación hacia su pareja, representan alrededor del 5 al 12% de la población. Estos resultados se basan en la investigación realizada por el psicólogo Art Aron y su equipo de investigadores de Universidad de Stony Brook, de Nueva York.

La investigación consistió en comparar, a través de imágenes de resonancia magnética, los cerebros de parejas que llevaban más de 20 años juntas y de parejas que estaban viviendo las primeras etapas del amor. Contrastando estas imágenes de sus cerebros con cuestionarios entorno al apego, romanticismo y vida sexual.

Los resultados mostraron que, en efecto, el amor romántico puede durar a través de los años (aunque esto no represente la realidad de la mayoría de las parejas) y que ese “amor romántico” se refleja en el perfil fisiológico de sus cerebros, particularmente, en la actividad observada en el área tagmental ventral de sus cerebro, zona de alta concentración de dopamina, asociada a la recompensa y la motivación.

La investigación realizada también encontró interesantes diferencias con respecto al apego y la sexualidad en las parejas de larga data versus las nuevas; principalmente, que el apego era más fuerte y seguro en las parejas de larga data, lo que se reflejaba tanto en sus cerebros como en el hecho que no temían ser abandonados por sus parejas (lo que si les sucedía a las pareja “nuevas”). Mientras que, en lo referido a la sexualidad, las parejas de reciente unión tenían una mayor frecuencia sexual con respecto a las parejas de larga data; observándose a través de las imágenes de resonancia magnética que esta mayor actividad “erótica” se correlacionaba con una mayor actividad en el hipocampo posterior (área asociada con el hambre, ansiedad y obsesión).

Estos resultados, confirman que apego, amor romántico y atracción sexual, son circuitos distintos, por lo cual amar y desear no van necesariamente de la mano, aún cuando se den en conjunto en la etapa del enamoramiento, siendo el amor romántico más que el deseo sexual el que puede trascender en el tiempo y ser clave en la experiencia subjetiva de bienestar de las parejas.

Desde mi perspectiva profesional, lo que encuentro más relevante de esta investigación son las conclusiones a las que llegó el equipo de investigadores con respecto a cómo poder mantener a través del tiempo viva la chispa del amor romántico. Señalando como actividades y actitudes claves:

La generosidad: que implica actitudes de servicio, amabilidad, entrega y ayuda al otro en diferentes tareas diarias.

La positividad: que implica el enfocarse en las cualidades positivas de nuestra pareja y comunicar aprecio y afecto de forma regular.

El apoyo: que implica que ambos miembros de la pareja se permitan mostrarse vulnerables y ofrezcan y experimenten seguridad, empatía y atención.

La inclusión: que implica el ser incluido en los intereses, grupos sociales y actividades de la pareja y que a la vez sean capaces de realizar en conjunto actividades desafiantes, proyectos varios y viajes juntos.

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Constanza del Rosario
Acerca de Constanza del Rosario (240 artículos)
Psicóloga especialista en relaciones de pareja y sexualidad. Yogadicta. Me contactan en: constanzadelrosario@gmail.com