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¿Sentimos vergüenza de nosotros al momento del sexo?

La experiencia clínica me ha demostrado repetidamente que tanto el miedo, la vergüenza y la culpa son potentes emociones que arruinan nuestra vida sexual. En este primer artículo les hablaré de una de estas potentes emociones: la vergüenza; emoción que estropea la vida no solamente de nosotras, sino que también de ellos.

La vergüenza surge del modo que nos miramos a nosotros mismos, como si hubiera algo mal en nosotros; visión que proyectamos en la mente de los otros, pensando que ellos también nos ven así (de modo devaluador y crítico) y eso nos conduce a encerrarnos en nuestro interior y ponernos a la defensiva ante potenciales humillaciones, facilitando que nos alejemos de los demás o nos autolimitemos por vergüenza, de manera que, sentir vergüenza puede no sólo impedirnos experimentar las posibilidades de placer sexual, sino también de amor, intimidad y compañerismo, porque ponemos barreras y nos escondemos de los demás.

Cuando la vergüenza aparece asociado a nuestra vida sexual, eso da cuenta de que alguna parte de nosotros se compara con algún ideal del como debería de ser en esa área de nuestras vidas, devaluando y rechazando críticamente: qué y cómo pensamos del sexo; lo que deseamos o nos agrada sexualmente; como luce, funciona o huele nuestro cuerpo; como nos comportamos sexualmente; con quién queremos o tenemos relaciones sexuales; etc.

¿De dónde viene la vergüenza?

Avergonzarnos de nuestra sexualidad es el resultado de incorporar discursos idealizados y ambivalentes sobre la sexualidad, provenientes de nuestra familia, nuestras redes sociales, nuestra cultura, medios de comunicación, educación religiosa, etc. Que dictan cuales son los modelos de lo “normal” lo “esperable” y lo “debido”, por ejemplo: nos dicen que la única sexualidad aceptable es la heterosexual, coital, monogamia, de gente joven, delgada que la practican por amor y procreación. De manera que si uno no coincide con ese estándar, fácilmente puede experimentar vergüenza por ser quien es.

¿Cómo trabajar nuestra vergüenza?

Para poder trabajar la vergüenza es importante detectar que nos decimos sobre nosotros mismos y de dónde surgieron estas creencias; trabajar nuestros pensamientos irracionales, miedos, nuestra autoimagen y autoestima, flexibilizar nuestros parámetros y realizar un profundo trabajo de autoaceptación; para ello es clave que, comprendamos que no son los otros quienes me juzgan, sino que diariamente lo hago yo misma, el poner a prueba esto en la vida real es quizás el paso más clave para ver que la vergüenza es una cárcel autoimpuesta y que las llaves las tienes tu.

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Constanza del Rosario
Acerca de Constanza del Rosario (240 artículos)
Psicóloga especialista en relaciones de pareja y sexualidad. Yogadicta. Me contactan en: constanzadelrosario@gmail.com

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