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Ser imperfecto y estar perfecto

Tratar de ser perfectos es una de las estrategias más usuales y más contraproducentes para quienes quieran tener una buena autoestima. ¿Por qué? Porque quienes desean ser perfectos viven comparándose con otras personas, centrando su mirada en los detalles “imperfectos” de sí mismos y luego los contrastan con los detalles o áreas más destacables de los demás, sintiéndose por consiguiente menos. Además, los perfeccionistas nunca están satisfechos porque pese a ir “perfeccionándose” siempre tienen la mirada puesta en lo que falta, de manera que ser perfecto es una meta que nunca es alcanzada. Por ello, para sentirnos satisfechos con nosotros mismos es fundamental trabajar para aceptarnos y valorarnos más que para perfeccionarnos. Para comenzar este trabajo te recomendamos:

  1. Ama tu cuerpo imperfecto.

La clave para amar tu cuerpo es hacer justamente lo contrario que hacen los perfeccionistas, esto es, en vez de centrarte en el detalle que no te agrada de ti, centra tu mirada en aquellas partes de tu cuerpo que te gustan y sácales partido. Asimismo, a diario cuando te mires en el espejo, centra tu mirada en eso detalles que te gustan de ti y en voz alta piropéate “¡qué guapa te ves!” “me encanta tu pelo” “que bien te queda esa falda” etc. Si hacen este ejercicio con el tiempo verán que su autoapreciación irá cambiando positivamente.

  1. Liberar pensamientos negativos:

La gente perfeccionista funciona desde una mirada crítica, por lo cual gran parte de sus pensamientos son negativos, ya que están centrado en la parte “medio vacía del vaso”. Por ello, es importante trabajar sobre nuestros pensamientos comenzando por detener la crítica dirigida hacia nosotras y hacia los demás y remplazar esto pensamientos por otros que sean más positivos y agradecidos con respecto a quienes somos, como nos vemos, lo lindo que nos rodea y las buenas cosas que tenemos. Idealmente trata de anotarlas para que jamás se nos olviden y cuando lleguen momentos de baja anímica, los leas y recuerdes que tú y tu vida es suficientemente buena.

  1. Saberse imperfecto y valorarse a viva voz:

Es importante no sentirse avergonzada de uno misma por no ser “perfecta” ya que nadie lo es, lo importante es mirarte a ti misma con perspectiva y darte cuenta que esos detalles no definen quien eres ni tú valor, en definitiva hay que aprender a mirarse a uno misma como una amiga cariñosa que te acepta y te quiere tal cual eres. Una manera, de irle restando gravedad a esos temas que no te gustan de ti es ser capaz de reconocer frente a otros tus “imperfecciones”, ej: “Yo soy de las que no sale de casa sin maquillarme porque soy perseguida con la idea de que me vea ojerosa”. Cuando uno comienza a hablar de estas cosas te das cuenta de que en general los otros ni se habían fijado en eso que te preocupaba y obsesionaba, te das cuenta que nada es tan grave, que la gente suele mirarte con ojos positivos.

  1. Más que cambiar tu vida ¡disfrútala!

Cuando uno se pone como meta el disfrutar la vida, a cada momento, todo cambia. Disfrutar los sabores de un plato de comida, la risa espontánea que se da con alguien en el trabajo, el olor de la mañana, el placer de darte un rico baño y la tranquilidad de no tomarte nada “a pecho” al entender que nadie es perfectos.

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Constanza del Rosario
Acerca de Constanza del Rosario (240 artículos)
Psicóloga especialista en relaciones de pareja y sexualidad. Yogadicta. Me contactan en: constanzadelrosario@gmail.com

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