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¿Te molesta que tu pareja vea porno o use un vibrador?

Diversas investigaciones han dado cuenta de que la gran preocupación femenina es ser deseables y la masculina es ser considerado un buen amante, preocupación que se agudizará en la medida que sean mayores las inseguridades personales, desencadenando en ansiedades, baja autoestima y celos en la persona que tiende a buscar aquello que, desde su perspectiva, le confirma que no es tan deseada o no es tan capaz de satisfacerla. En este sentido, la necesitad femenina de despertar deseo y masculina de rendir sexualmente, nos puede ayudar a comprender por qué muchas mujeres se toman pésimo que sus parejas vean pornografía o muchos de ellos se sientan ofendidos si su pareja se toca mientras mantienen relaciones sexuales o utilice un vibrador para ayudarse a alcanza un orgasmo. Ya que, de una manera más o menos inconsciente, muchas sienten que esas actrices son mas atractivas que ellas para sus parejas. Así como muchos creen que su pareja se auto-estimula o hace uso de un vibrador es porque “ellos no son capaces” de satisfacerla. Sintiéndose en ambos casos ofendidos por la conducta del otro.

Por supuesto, no todas las mujeres se sienten amenazadas por las películas porno, inclusive varias disfrutan y se excitan al mirarlas. Asimismo, no todos los hombres se sienten remplazados por un vibrador o un dildo y lo incorporan en el repertorio sexual como un estímulo facilitador o potenciador del goce femenino. Lamentablemente, muchas parejas han situado a la pornografía, dildos y vibradores en una zona tabú, de culpa, vergüenza, menoscabo o conflicto, en vez de agregarlo dentro del repertorio de la intimidad compartida o aceptarlo como algo que habla de las necesidades de estimulación personales y no de las deficiencias de atractivo o capacidad del otro. Si ya a muchos le cuesta entender que es normal que hombres y mujeres, estando en pareja se masturben, y que esto no implica que no se quiera o no se desee a la pareja (sino que es actividad autoerotica que muchas veces da cuenta de una sana autonomia, a menos que se realiza de forma compulsiva o que constantemente reemplace la intimidad en pareja).

Es de esperar que les sea más difícil aun comprender que su pareja se excite con “algo” distinto a ella o ellos. En este sentido, me parece que la rivalidad femenina con respecto al porno reflejado en frases como “Odio que él vea pornografiía, me siento excluida”, “No puedo competir con esas mujeres que realizan esas películas. Nunca tendré un cuerpo como ese y no haré muchas de las cosas que ellas hacen en las películas,”, “¿por qué tiene que ver esas películas… ¿no le basta conmigo?”, etc. Muchas veces oculta un ideal romántico del tipo “quien te ama solo tendrá ojos para ti” o “quienes se aman, son como dos mitades que no pueden vivir y ser felices sin el otro” cerrándose a la realidad de quien te ama también puede disfrutar al mirar o fantasear con otras mujeres y que ello no implica que te ame menos, porque el compromiso real y la actividad sexual compartida la tiene contigo, y que cuando se masturba mirando una porno no le está haciendo el amor a otra mujer, sino que estimulándose para hacerse el amor a sí mismo, libre de presiones de tener que satisfacer a alguien mas. Con respecto a la negatividad masculina a incluir vibradores o permitir la autoestimulacion femenina, pareciera generar semejantes sensaciones de amenaza, exclusión y deficiencia “no le basta conmigo?” “mi desempeño o mi pene no le gustan” “siento que me quiere remplazar”, estas ideas esconden versiones idealizadas de la virilidad y el amor apasionado “si realmente se excitara conmigo no necesitaría de estimulación extra”, ” si realmente me deseara no necesitaría mas que mi pene para alcanzar un orgasmo”, “si yo lo hiciera bien, ella tendría que llegar al orgasmo solo con la penetración”, negándose a comprender que una amplia mayoría de las mujeres se excitan y disfrutan de la intimidad sexual con su pareja, igualmente necesitan tocarse o aplicar un estimulación extra antes o durante la penetración para alcanzar un orgasmo, y que ello no habla de deficiencias de su pareja si no de estrategias personales para potenciar la satisfacción con él, no ama ni desea a su vibrador sino que a su pareja

¿Te molesta que tu pareja vea porno o que use un vibrador? Quizás llegó la hora de darte cuenta que te estás sintiendo  amenazada por un personaje de ficción o por un pedazo de plástico. Que no es tu pareja la que te devalúa, sino que eres tú mismo quien tiende a sentirse menos. En vez de limitar para sentir seguridad, quizás lo conveniente sería trabajar la confianza en ti mismo para sentirte deseable y capaz. ¿No lo crees?

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Constanza del Rosario
Acerca de Constanza del Rosario (240 artículos)
Psicóloga especialista en relaciones de pareja y sexualidad. Yogadicta. Me contactan en: constanzadelrosario@gmail.com